Vivimos en pleno siglo veintiuno, somos una sociedad democrática y estamos en progreso, o eso dicen, porque a mí no me lo dan a entender así. Yo veo un país que se está convirtiendo en dictadura poco a poco. Un país en el que empresarios se aprovechan felizmente de inmigrantes y gente casi sin recursos desesperados por llevar un plato a la boca, que acceden a ello por unos míseros euros en condiciones denigrantes y sin contrato.
También veo una gran irresponsabilidad por parte de nuestros ministros, pues según definen, es el encargado de dirigir y representar un departamento o un ministerio del Estado. ¿Es así realmente? Yo creo que no, pues nos llevan hacia el oscuro retraso en vez de hacia una salida de la crisis. Se limpian las manos cuando ven millares de personas manifestándose a pie de calle, les importa un comino, es decir, no les importamos, porque realmente, no nos representan, no dan la cara por nosotros, se limitan a asentir y a recortarnos más.
Se me encoge el corazón cada vez que veo como en mi propio entorno es necesario recurrir al voluntariado de Caritas u otra ONG para poder subsistir, mientras que los de arriba, que son los que mueven y tienen el dinero, no tienen un poco de solidaridad con la gente que lo estamos pasando realmente mal. Que sea yo, y da gracias que se está incentivando a que la gente ayude, pues hay miles de familias que ni siquiera pueden permitirse un vaso de leche para sus hijos, o que viven en viviendas apuntaladas esperando esa famosa ayuda para poder vivir en las condiciones que se merecen.
Y hablando de viviendas en nuestra Constitución dice que todos tenemos derecho a una vivienda digna, lo que no hay derecho es dar creditos ninjas a gente con no los suficientes recursos, como si de caramelos se tratase, para ahora, lamentar los desahucios y algún suicidio que se ha dado por esta situación. Situación que podría haberse evitado teniendo los bancos y banqueros, dos dedos de frente. Y ¿qué hay de aquellas personas que se les concedió un alquiler social y ahora se encuentran como por la fusión de bancos se han llevado ese alquiler al banco malo o demás tonterías? Esas personas se han quedado sin nada, y están recurriendo a ser okupas en casas que han sido entregadas al banco. Porque de aquí a que se den cuenta... pasarán un par de años, y así sucesivamente, pues hay muchísimas casas vacías. Y queda esperar a que este nuestro país se de cuenta de que podemos sacarle partido a esas casas con alquileres solidarios a personas que realmente lo necesitan.
Pero claro, mientras todo esto sucede, supongo que nuestro querido presidente estará durmiendo la siesta, como buena costumbre española que es.

