Creo en la libertad. Creo en la justicia. Creo en la
caridad. Creo en el perdón. Creo en la igualdad. Creo en la multiculturalidad.
Creo en la recompensa al esfuerzo. Creo en la sinceridad. Creo en el respeto.
Creo en la armonía. Creo en la paz. Creo en la gente.
Ya no creo en nada. Este mundo ya no es lo que era. Ha
derivado en un planeta con hambre, sin ilusión, con gentes que viven por y para
el trabajo, para poder comer, donde no hay justicia. La igualdad no es real. La
veracidad es una mentira. El respeto a las personas deja mucho que desear. No
vivimos en paz, es necesario estar sumidos en guerras, conflictos, rebeliones,
y demás trifulcas que podrían arreglar el don de la palabra.
| Las Salinas, Torrevieja. María Macia Salas |
Si fuésemos un pueblo libre sin sometimientos lograríamos
alcanzar ese estado del bienestar que muchos vaticinaban con economía. No
señores, la economía aquí no entra. El dinero no da la felicidad. Todos
viviríamos con muy poco, y ese poco acabaríamos compartiéndolo.
Me canso de escribir quejas y quejas sobre injusticias que
asolan a este país concretamente, pero que hay muchísimas otras por el resto
del mundo. Quisiera desprender positividad por cada poro de mi piel. Quisiera
transmitir mis pensamientos a más de una persona, pero supongo que soñar es
gratis.
Lo único que me queda es quejarme y quejarme y levantarme,
nunca quedarme lamentándome, siempre luchar por conseguir lo más parecido a
esto.




